La artista gaditana Carmen Castillo trasmuta su mirada nocturna en un manantial de color

Instituto | Santa Úrsula

Carmen Castillo, artista gaditana, aunque para concretar un poco más, de Barbate, por tanto, barbateña de nacimiento y, ahora, palmera de adopción, pero con formación sevillana, puesto que fue la Facultad de Bellas Artes de la ciudad hispalense la que le posibilitó profundizar en diferentes disciplinas artísticas por las que ya, desde la más tierna edad, mostraba ciertas capacidades o aptitudes.

Este periodo universitario marcó un punto de inflexión en su carrera artística, puesto que al descubrir nuevos campos le ha permitido una constante metamorfosis en su obra, enriquecida por los diferentes enfoques o corrientes, tanto de los docentes como de los propios compañeros con los que compartió pupitre.

Con estas dos obras, la pintora nos ofrece toda una fusión de colores que puede deparar la noche gaditana, pero que también son perceptibles en el pulcra oscuridad de La Fajana, en la localidad palmera de Barlovento, lugar en el que ahora reside y que, con toda probabilidad, propiciará la exploración en otros noctámbulos vericuetos.